Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
30 junio 2012 6 30 /06 /junio /2012 14:36

 

Hace algunos años, cuando estaba en el colegio, la vida era perfecta, simple y básica: estudiar de abril a diciembre, mas buenas notas yantes.jpg buen comportamiento, me aseguraba terminar antes de navidad mis clases y descansar sin preocupaciones durante todo el verano, sin cuestionamientos sobre qué haré el otro año, pues sabía de antemano que ocurriría exactamente lo mismo: volvería al colegio -una vez más- y el círculo comenzaría de nuevo. 

 

En mi colegio habían tres tipos de alumnos: los que odiaban el colegio y las clases, los que les gustaba las clases, pero no el colegio, y los que les gustaba el colegio, pero no las clases.  Sentirse identificado con alguno de estos tres grupos dependió mucho de la experiencia académica y social que cada uno vivió, por la cual debías buscar encajar en esa pequeña sociedad. Y si no te hacías encajar, pues te encajaban. Creo que yo pasé por las tres etapas, pero finalicé mis días de escolar gustándome más el colegio que las clases, pues con el pasar del tiempo disfrutaba menos de los cuadernos y más de la compañía de mis amigos, por la convivencia, las anécdotas  y las tonterías que hicimos y compartimos.  

 

Aún perteneciendo a un determinado perfil, dudo que muchos de nosotros en esos tiempos estuviésemos preocupados por qué hacer cuando termine el colegio. Eran tiempos de sosiego donde no pensabas en mañana seriamente. Sin embargo, encontrándome  a la mitad del último año de secundaria, comenzó a invadirme un extraño sentimiento de incertidumbre y preocupación sobre mi futuro inmediato, y esa incertidumbre hacia que ya no quisiera que el año terminara. Junto a mis amigos, fuimos testigos impotentes de cómo   como nuestra zona de comodidad se iba a resquebrajar con la cercanía del fin de clases, y las miradas juiciosas de nuestros padres y maestros -tratando de adivinar cómo acabarían nuestras vidas- ya empezaban a pasarnos la factura. 

 

Resignados entonces por el triste e inevitable desenlace, y luego de compartir una gran camaradería y complicidad en nuestro viaje de promoción, a mediados de noviembre de ese último año decidimos llevarnos un buen recuerdo de esa época que estaba por llegar a su fin. Fue entonces que, y como se acostumbraba en aquel entonces (no sé si ahora), entre compañeros escribimos en nuestras blancas camisas de colegio recuerdos, mensajes, dibujos y frases que inmortalizaran  el recuerdo de nuestra amistad. Mi camisa de colegio terminó totalmente llena de firmas y dedicatorias de la mayoría de mis amigos del salón del 5to B del colegio José Jiménez Borja, promoción 1996. Pero, y a diferencia de los demás, mi camisa no sólo estaba invadida de esos mensajes y frases, sino que además contenía algo que para mí la hacía diferente: en su bolsillo guardé una lista de asistencia de mi aula, correspondiente al último mes de clases. Me la había quedado de recuerdo a expensas de mi auxiliar de piso, y en ella estaban los nombres y apellidos de todos los chicos de mi salón, lo que me pareció útil pensando que quizá en un tiempo esa lista facilitaría contactarlos (en ese entonces no tenía idea que, gracias a las redes sociales, volvería a encontrar a mis amigos)

 

Mi camisa de colegio, tal cual estaba, sucia y garabateada, la guardé en una bolsa de plástico para evitar que se deteriore, y la guardé en el fondo de mi cajón de ropa. Con el pasar de los años ´la tela empezó a percudirse, y la tinta se fue difuminando en el fondo cada vez menos blanco de mi camisa; sin embargo, decidí mantenerla tal cual estaba, negándome a retocarla o lavarla. La atesoré con mucho cariño, y cada vez que me agarraba la nostalgia o me sentía triste por algo, sacaba mi camisa de su empaque y leía los mensajes que me habían dejado, y del bolsillo sacaba la lista de asistencia, y entonces me trasladaba a esa época, y podía imaginar y recordar mi salón de clases, recordaba dónde se sentaba cada uno de mis compañeros, y todas las anécdotas y momentos que pasé con cada uno de ellos. Eso me alegraba el día, y me proveía de una sensación de tranquilidad por la cual me sentía mucho mejor.

 

No sé cuando pasó, ni cómo. Supongo que en alguna de las mudanzas de habitación que tuve luego se quedó en algún cajón mi camisa. Lo cierto es que un día se me ocurrió buscarla y no la encontraba por ningún lado. Mi mamá no recordaba haberla visto, y mis hermanos menos. Un sentimiento de angustia me invadió por perder un artículo tan valioso para mí. Finalmente, y luego de una frenética búsqueda por toda la casa, la di por desaparecida. Un sentimiento de ausencia me invadió profundamente entonces, aunque tuve que resignarme al hecho de haberla perdido. De esto ya han pasado varios años; sin embargo, y de cuando en cuando, no dejo de revisar algunas cajas o ropa apilada que creo no haber revisado antes, tratando de encontrar mi camisa, pero ella y la lista de asistencia que con tanto esmeró guardé ya no están, y no hay nada que pueda hacer al respecto. Ese artículo es uno de los objetos que más siento haber perdido, pues el significado que tenía para mí lo hacía invalorable y estimado, aunque fuera un pedazo de tela amarilla garabateada.  

 

    En compensación a ello, últimamente veo más frecuentemente a mis amigos del colegio, y aunque han pasado años, reunirme con ellos me hace sentir que el tiempo no hubiera pasado, como si aún siguiéramos siendo los mismos, como si una conexión invisible, indivisible, mantuviera esos sentimientos de amistad y camaradería que forjamos en esos tiempos, y  eso, eso siempre será impagable.

despues 

Compartir este post
Repost0

Comentarios

Christian ormeño 03/25/2016 10:13

Pucha yo quiero ubicar a mis amigos del año 96 mi promocion haber en mi salon estaba armando bustinza , paola urrunaga un tal carranza que tenia un chuzo en la cara jaja y el chino uno alto varios mas que no recuerdo apellidos bueno y yo ormeño bobadilla christian que me sentaba con bustinza si eres de mi salon rodolfo contactame gracias una abrazo

Gustavo Carbajal 07/02/2012 06:05

Excelente Articulo Rodolfo..

Christian ormeño 03/25/2016 10:14

Me suena tu apellido doctor si eres de mi salon conractame gracias.

Presentación

  • : al final de la calle
  • : Bueno, a mi me gusta, ojala a ustedes. Es un espacio donde escribo algunas historias personales, reales algunas y otras sazonadas, así como pensamientos y algunos extractos de cartas y viejas libretas que me pareció interesante compartir.
  • Contacto

Texto Libre

Enlaces